Cúmulos
Los cúmulos globulares son agrupaciones densas de centenares de miles o
millones de estrellas viejas (más de mil millones de años), mientras que los
cúmulos abiertos contienen generalmente centenares o millares de estrellas
jóvenes (menos de cien millones de años) o de edad intermedia (entre cien
millones y mil millones de años). Los cúmulos abiertos son disgregados a lo
largo del tiempo por su interacción gravitatoria con nubes moleculares en su
movimiento por la galaxia mientras que los cúmulos globulares, más densos, son
más estables frente a su disgregación (aunque, a largo plazo, también acaban
siendo destruidos). Además de las diferencias en número de estrellas (y, por lo
tanto, masa) y en edad entre los dos tipos tradicionales de cúmulos, también se
distinguen por su metalicidad (los cúmulos abiertos son ricos en metales
mientras que los globulares son pobres en ellos) y su órbita (los cúmulos
abiertos pertenecen a la población del disco de la galaxia mientras que los
globulares pertenecen al halo). Por el contrario, no existen diferencias
grandes entre los tamaños de los núcleos de ambos tipos de cúmulos, que en
ambos casos es de unos pocos pársecs.
En los años 80 y 90 del siglo XX se descubrió que la clasificación
tradicional no abarcaba todos los cúmulos estelares existentes. Por ejemplo, en
las Nubes de Magallanes existen cúmulos tan masivos como los globulares pero
jóvenes (R136, el núcleo de 30 Doradus, es el caso más notorio). En otras
galaxias (por ejemplo, M82) se descubrieron en aquellos años supercúmulos
estelares tan masivos o más como los globulares pero jóvenes. Algunos de esos
supercúmulos estelares (NGC 3603, Westerlund 1) se han identificado también en
el plano de nuestra propia galaxia, escondidos tras grandes nubes de polvo.
Asimismo, se comprobó que la diferencia entre cúmulos estelares (objetos
ligados, esto es, unidos por su atracción gravitatoria) y asociaciones
estelares (agrupaciones que no están unidas gravitacionalmente y que se
dispersan lentamente) no está bien marcada. Algunas agrupaciones estelares
nacen como cúmulos, otras como asociaciones estelares, otras como cúmulos
rodeadas de asociaciones y otras en un estado limítrofe entre cúmulos y
asociaciones. Todas ellas acaban disgregándose tarde o temprano. Los cúmulos
globulares (los cuales cuando son jóvenes se llaman supercúmulos estelares) son
los que perduran más; algunos más que la edad actual del Universo (razón por la
que aún podemos observar cúmulos globulares que se formaron al principio de la
vida de nuestra galaxia). Sin embargo, es posible apreciar cómo algunos cúmulos
globulares poseen colas de marea, esto es, rastros de estrellas que se han ido
desprendiendo del cúmulo a lo largo de su historia y que presagian su
dispersión final.
Por lo tanto, una clasificación moderna de las agrupaciones estelares
(cúmulos o asociaciones) debe incluir al menos tres variables: edad, masa y
estado gravitacional; y quizás dos más (metalicidad y tipo de órbita).
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